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  • Dra. Karla Solís

LA PANDEMIA NOS OBLIGO A CAMBIAR NUESTRA FORMA DE COMER


El SARS-CoV II está demostrando la urgencia de cambiar nuestros hábitos alimenticios.

Los últimos días hemos podido ver como muchas de las muertes por la enfermedad del COVID-19, están relacionadas con dos enfermedades que llaman la atención:

  • Diabetes Mellitus

  • Hipertensión Arterial


Así es que el día de hoy te voy a contar una historia de esas, de crónica de una muerte anunciada, la cual está en nuestras manos y decisiones, si sucede o no.

Es importante recordarte un hecho alimentario presente en la relación de estas enfermedades, ¡la dieta occidental!



La dieta occidental se caracteriza por ser alta en grasas saturadas y azúcares simples, pero también es una dieta muy baja en antioxidantes y fibra, este desequilibrio se ha establecido por diferentes vías metabólicas y bioquímicas; y empiezan desde la absorción intestinal con nuestra flora bacteriana, ¡sí! Esos bichitos en nuestro intestino y que tienen un trabajo muy importante en nuestra salud total.


Este desbalance de manera prolongada empieza a generar la acumulación de grasa, causando la obesidad; siendo esta última el principal detonante de las enfermedades crónicas no transmisibles como dislipidemia, accidentes cardiovasculares, entre otras; además de las dos que nos competen hoy: la hipertensión arterial y la diabetes mellitus. En conjunto cuando ya están instauradas generan lo que conocemos como síndrome metabólico.


Pero, ¿cómo es que esta mala alimentación en conjunto con el exceso de grasa, desencadenan tal desorden en nuestro cuerpo?


Lo que sucede es un proceso gradual y crónico, ¿qué tan crónico será para cada persona?, va depender de su genética y lo inadecuado de su ambiente en términos de calidad de vida y prevención.


La obesidad en sí, es definida sólo como un exceso de grasa corporal mas allá del establecido como normal. Viéndolo de este modo, solo debería generarnos problemas físicos como dolor de articulaciones, pero recordá que el tejido graso es un órgano endocrino y sus hormonas modulan en parte una activación del sistema inmune.


Ilustración del funcionamiento de inmunidad ante enfermedades
Representación del Sistema Inmune humano

Debido a la alta concentración de azúcares de la alimentación y el bajo consumo de antioxidantes, en los inicios de la enfermedad cuando sólo esta causando cansancio y fatiga crónica - sin tener aumento de peso la persona; se generan dos procesos clave:


1. La disfunción mitocondrial

2. Estrés oxidante


Al no comer una buena cantidad de frutas y vegetales, el cuerpo no logra regularse y produce una inflación crónica de bajo grado; el encargado de los procesos de inflamación en nuestro cuerpo es el sistema inmune, y es este el que esta siendo burlado en algunas personas por el coronavirus (no sucede así en los asintomáticos que su sistema inmune los esta defendiendo).


Pasa el tiempo y esta inflamación crónica, es decir constante, de bajo grado casi no la va a percibir la persona, persiste y sigue avanzando conforme la persona va ganado el extra de grasa corporal.

Llega un momento por varios procesos donde la célula grasa no puede morir naturalmente sino que ¡literalmente explota!, liberando todo su tejido y dejándolo expuesto, entonces nuestro sistema inmune tiene que llegar a barrer el desorden y llama a sus trabajadores los macrófagos, los cuales en el proceso liberan sustancias que generan inflamación llamadas citoquinas. Cuando este proceso es local solo del tejido graso, se podría decir que es manejable, pero entre más tiempo seguimos llevando una mala alimentación y ganando grasa, el proceso no puede más y se vuelve sistémico, empezando así a afectar todos nuestros órganos y funciones con esta inflamación. Acá se inician las enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes e hipertensión.


Pero recordemos que el cuerpo en este proceso lo que esta produciendo son citoquinas pro inflamatorias y esto va generar el problema de llegar a una sobre activación del sistema inmune, generando la tormenta de citoquinas proinflamatorias.


Una inflamación local se puede volver una tormenta de citocinas cuando el daño no se neutraliza y aumenta, aumenta y aumenta. Las células inmunes se activan y generan inflamación y en vez de resolverse incrementa el numero de células, llegando al daño citocinas inflamatorias y generando el síndrome agudo respiratorio severo o SARS.


Por eso es que el virus que genera covid-19 se llama SARS-CoV II, y es también causado por una hiperactivación de nuestro sistema inmune y una inflamación severa.

¿Terrorífico verdad?




Entre más enfermedades crónicas la persona padezca, y más tiempo las tenga descontroladas -- utilizando solo medicamentos, sin buscar mejorar realmente su alimentación y estilo de vida; se va encontrar entonces un cuerpo ya bastante inflamado de manera crónica, un sistema inmune cansado, con un ambiente lleno de citoquinas y viene el SARS-CoV II a trabajar en la misma línea, solo que de manera severa.



¿Cómo podrá nuestro sistema inmune defendernos?


Es importante señalar que no todas las personas con obesidad, diabetes e hipertensión van a responder igual, es mas probable que si han estado en controles con nutricionista, ya hayan mejorado esta inflamación y le están dando un respiro a su cuerpo.


Es por eso que es crucial, ¡hoy, no mañana!, que las personas que están en riesgo, además de tomar las medidas de distanciamiento y el uso de la mascarilla, estén llevando una alimentación antiinflamatoria, rica en frutas y vegetales, buena hidratación, alta en fibra y con alimentos naturales bajos en grasa saturada y sodio. Todo esto, junto con un estilo de vida saludable, actividad física, manejo de estrés, buenos hábitos de sueño y exposición al sol.


Dra. Karla Solís M.

Nutricionista certificada.

Enfoque en deporte, Nutrigenética y Nutrición Funcional

Health coach y Personal Trainer

CPN 465-10


*Copywriting para formato blog realizado por TBS Marketing, Paula Núñez Aguilar

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